¿Cómo lograrlo?

Podemos decir que para lograr que lo descrito anteriormente suceda, debemos orientar para que maestros, alumnos e instituciones educativas en conjunto (administración, maestros, alumnos) adquieran o desarrollen características y conductas asertivas. Podemos agrupar estas características en:

  • Sentirse libre de manifestarse a través de palabras y actos que declaren: "éste soy yo", "de esta manera siento y pienso".
  • Poder comunicarse con personas de todos los niveles dentro del ambiente universitario (compañeros de clase, asesores, maestros, tutores, etc.) en una forma abierta, directa y franca.
  • Tener una orientación activa en la relación maestro-alumno, persiguiendo el objetivo planteado hasta alcanzarlo.
  • Comprender que es imposible imponerse en todo momento y aceptar limitaciones (Owens, 1976).

Cabe señalar que en la relación maestro-alumno el tratar de imponerse es uno de los errores que solo separan y generan la tan señalada "brecha generacional". En lugar de eso, es menester que ambos actores negocien y comuniquen sus pensamientos, necesidades y percepciones, a fin de generar vínculos y ser constructores de un mundo mejor.