VIII. Conclusiones

El papel del Estado es proporcionar un marco de ley y orden en el que su población pueda vivir de manera segura, y administrar todos los aspectos que considere de su responsabilidad. Por esto, los Estados tienen instituciones (legislativas, ejecutivas, judiciales) para uso interno, además de fuerzas armadas para su seguridad externa, funciones que requieren un sistema destinado a recabar ingresos.

La globalización de la economía mundial, la movilidad de personas y capital, y la penetración mundial de los medios de comunicación, se han combinado para transformar el concepto de Estado, generando economías en transición, situación a la que actualmente se confronta el Estado Mexicano.

Dentro del Estado existe una administración, la cual es llamada Administración Pública Federal, que pretende responder a las necesidades que, en diversas épocas, ha experimentado. En el momento actual, se vive en nuestro Estado un federalismo más avanzado que el de hace 30 años. La Administración Pública Federal ha sufrido importantes transformaciones en el fondo y en la forma. Las dependencias y entidades del Poder Ejecutivo Federal se han diversificado, abarcando y cubriendo todos los espacios que las leyes de la materia han permitido.

A la actual Administración Pública le ha correspondido la misión de hacer más abierta, más transparente la Función Pública. Se han abierto los espacios a la información gubernamental; se ha mejorado la estructura gubernamental, y se han fijado metas importantes para una mayor eficacia en la función pública y una mejor eficiencia en las personas encargadas de realizar esas funciones. El camino está marcado, y se piensa que en los años venideros, la tarea de estructurar y regular mejor, tanto a la Administración Pública centralizada como paraestatal, es un objetivo bien definido y un camino que se continuará recorriendo.

 

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