Tú, profesional que laboras en el Gobierno Mexicano, eres
un Funcionario Público en virtud de que desarrollas funciones importantes;
te ocupas de realizar actividades en alguna de las organizaciones integradas a
la Administración Pública Centralizada o Paraestatal. Las funciones
que tú realizas se interrelacionan -como veremos más adelante-,
de acuerdo a las definiciones expresadas en la Ley Orgánica de la Administración
Pública Federal. Como piezas de un complejo engranaje, estas organizaciones
son interdependientes y su importancia radica en el fin último del quehacer
del Gobierno, es decir, atender a las necesidades de la sociedad (de la que tú
formas parte). De nuevo retomando nuestra analogía, si alguna pieza, por
pequeña que parezca, no funciona adecuadamente en el engranaje de una máquina
compleja, la máquina no funciona y, por ende, no presta el servicio esperado,
con las implicaciones de costos adicionales, pérdida de productos e insatisfacción
de las necesidades que se esperaba cubriera. En la Función Pública,
cuando en los procedimientos establecidos para administrar los bienes de la sociedad
falla alguna actividad, el resultado es insatisfactorio, oneroso e insuficiente
para la sociedad que nos confió la administración de sus bienes,
lo cual genera desaliento e insatisfacción. Peor aún, no produce
el bien común esperado. ¿Habías meditado sobre esto? | |  |